El descubrimiento de la luz capturada

 

Sólo hace falta un despertar fuera de lo común y la voluntad de plasmar en un archivo digital aquello que la luz muestra. Luego, experimentando, esa luz se transforma a voluntad, sin miramientos, sólo pensando en el resultado final.Daniel F. Martínez

2016-09-25-15-18En el Instituto, a principios de los 90, descubrí la fotografía, y no en el formato común. El revelado positivo directo en diapositivas me fascinaba desde el primer revelado. Aquellos colores, la posibilidad de ampliar las imágenes tanto como el proyector pudiera y también el bajo coste del procesado, hacía que casi toda mi juventud quedara plasmada en miles de sándwiches de plástico y filmina.

Las escapadas en bici a Escombreras, a fotografiar la industria pesada y los paisajes mineros para los trabajos de Geografía, las tomas de la ciudad de Cartagena desde lo alto del Monte de la Atalaya, fotografiar plantas y rocas, siempre con la cámara analógica compacta encima…

Iba ya por los 15 años, tras largos periodos de ahorro, vino la adquisición de la primera cámara de fotos reflex analógica, nada menos que una Zenit 122, una cámara rusa pesada como una sandía, con fotómetro de tres luces y objetivo de 50 mm que hacía unas fotografías de película. Aún recuerdo la ilusión de tal adquisición, como si fuera ayer, y de las 8.000 pesetas que pagué por ella, toda una fortuna, mi fortuna. Aquí empieza mi etapa seria como aficionado a la fotografía.